4 /5
Bewertung
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Sus jardines son un lujo para una tarde de verano. Con mesas al lado de un río dispones de una extensa carta con cocina elaborada y tapas. Su decoración y los detalles del restaurante son un escenario a medio camino entre una sala de exposiciones de arte contemporáneo y un museo etnográfico. Por poner una pega los vinos están un poco sobrevalorados y el servicio debe saber informar al cliente de su procedencia o bodega. Dos de calamares, una tempura de vegetales, huevos rotos, una tabla de embutidos, una de zorza, dos cañas, una botella de Mencía Valdeorras, una de albariño, y tres postres. Seis comensales cerca de los 120€.